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“Me resistí al llamado, pero me atreví a intentarlo”

 Abril Villarreal-Medina
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Una carta del Hno. Victor Manuel Patricio Silva, OMI


¿Qué puedo decir sobre mí?  Soy alguien normal, como los demás; un pecador buscando la santidad.  Soy originario de Acapulco, México.  Crecí en una familia católica de diez hijos, practicantes de la fe.  Mi familia no era perfecta, teníamos altibajos, pero nuestra fe nos ayudó.

Crecí sin mucho interés en la vida consagrada o sacerdotal.  En mi mente, Dios no tenía ningún plan para mí.  Recibí los sacramentos de la Eucaristía y la Confirmación y participé en grupos juveniles.

A los quince años participé en un retiro de tres días y fue ahí donde podría decir que tuve el primer encuentro personal con Jesús.  Mi vida tuvo un nuevo sentido.  A los dieciséis años decidí comenzar mi propio grupo juvenil en mi vecindario, lo que me llevó a trabajar con grupos juveniles por nueve años.

Asistí a un retiro vocacional de los Oblatos acompañando a uno de los jóvenes del grupo que había mostrado interés en ser sacerdote.  Dios utilizó ese retiro para llamarme también.  Me resistí al llamado; tenía dudas, temores e incertidumbre. En un discernimiento de oración y un acto de fe, me atreví a intentarlo.  Me dije: solo un año y si no es para mí, no pasará nada.

Hace ya nueve años que ingresé con los Oblatos.  No puedo decir que todo ha sido fácil, pues toda vocación tiene sus dificultades y lucha, pero cuando amas algo, estas circunstancias quedan en segundo plano.  El amor es la clave de mi vocación.  Sé que Dios es quien me amó primero y solo estoy respondiendo a Su amor infinito.

Ahora me encuentro en mi año de internado pastoral en la parroquia Immaculate Heart of Mary en Houston.  Dios mediante, en septiembre de este año pronunciaré mis votos perpetuos, en noviembre será el diaconado y la ordenación al sacerdocio en mayo de 2018.

Los Misioneros Oblatos tienen como misión servir a los pobres y más abandonados.  El mundo actual necesita gente que sirva a los pobres.  Sé que encontrarme con los pobres me ayudará a encontrar a Jesús.  Les pido sus oraciones para que pueda ser una persona consagrada que viva y transmita la esperanza y la alegría del Evangelio. ¡Dios les bendiga!